Pero junto con las fábricas sembraron otra cosa: fragmentación. Dividieron el territorio. El río dejó de ser centro y se volvió frontera. Donde antes había un solo pueblo, nacieron dos. Y con esa división comenzó a sembrarse algo que no estaba en ningún contrato: el resentimiento. Continuar leyendo
"Probablemente, la historia de todas las infancias y adulteces podría haberse respetado mejor, pero simplemente fue más fácil y más rápido talarlo, no fue una consideración apropiada para un árbol que contiene nuestra historia y nuestro aliento" Continuar leyendo