La Entrevista con Cindy McCulligh: Río Santiago, una Alcantarilla del Progreso
Sus declaraciones ofrecen una radiografía cruda sobre cómo el sector industrial y el Estado han perpetuado esta tragedia socioambiental, priorizando las ganancias económicas sobre la vida humana.
En entrevista concedida a La Cascada, la investigadora Cindy McCulligh, autora del libro Alcantarilla del Progreso, desnudó las dinámicas de poder que mantienen al río Santiago como uno de los afluentes más contaminados de México.
Sus declaraciones ofrecen una radiografía cruda sobre cómo el sector industrial y el Estado han perpetuado esta tragedia socioambiental, priorizando las ganancias económicas sobre la vida humana.
El primer encuentro de McCulligh con el río Santiago, en 1998, marcó el inicio de su profunda investigación. Recordando aquellos trayectos en autobús desde Guadalajara hacia Juanacatlán, la académica confesó el asombro y el miedo que le produjo la contaminación: “respiraba muy profundo y trataba de no respirar hasta que ya estuviéramos [...] del lado de de juana catlán”. Ese impacto inicial, narra, “dejó esa gran inquietud de cómo ha llegado esto a este grado”.
Para explicar cómo se llegó a esta devastación, McCulligh detalla su concepto de "corrupción institucionalizada". En la entrevista, aclaró que no se refiere únicamente al clásico soborno o "mordida", sino a “la transgresión en las fronteras entre lo público y lo privado”. Según explica, el Estado moderno enfrenta la tensión entre garantizar un entorno amigable para la acumulación de capital y proteger la vida de su población, pero en el caso del río Santiago, “se da prioridad sistemáticamente a [...] los élites económicos”.
Un elemento central de esta corrupción es que “la normatividad misma es parte del problema”, al ser una regulación “tanto por ser miope como laxa”. La investigadora relató en La Cascada Noticias cómo le sorprendió descubrir que las leyes ambientales no se gestan aisladamente en el poder legislativo, sino en espacios como el comité COMARNAT. En dicho órgano, denunció, “la mitad de los participantes con voz y voto son industriales, asociaciones industriales de este de todo índole, y que en la práctica casi tienen un poder de veto sobre las normas ambientales”.
La inacción gubernamental también se disfraza de buenas intenciones a través de "acuerdos voluntarios" con la industria, una práctica característica de las políticas neoliberales. Sin embargo, McCulligh fue tajante al desmentir su eficacia: “optar por acuerdos voluntarios lo que se ha visto a nivel internacional y en estudios en méxico [...] es que no funciona si no hay un estado de derecho y una capacidad de aplicar las leyes y normas existentes lo cual no hay”. En la práctica, firmar este tipo de convenios sin una autoridad sancionadora “es igual básicamente a no hacer nada o simplemente abonar al green washing para las empresas”.
A pesar de las promesas oficiales recientes, la investigadora ve con preocupación que la problemática de raíz no se soluciona, pues la expansión industrial continúa. De hecho, señaló que para el periodo reciente “se duplicó [...] el espacio e los metros cuadrados en parques industriales en el municipio del salto”. Esta urbanización salvaje demuestra que se le “está dando prioridad [...] al crecimiento económico las ganancias económicas por encima de de la vida de las personas”.
Pese a este crudo diagnóstico, McCulligh encuentra luz en la movilización de las comunidades afectadas, mencionando que le “inspiran mucho [...] al colectivo un salto de vida y me inspira mucho su sus este su actividad su entrega su compromiso”. Haciendo eco de las palabras de la activista Sofía Enciso, la autora afirmó que el gran objetivo en la zona es romper la “dictadura de la normalidad”, lo cual reconoció que “es un reto creo que es un reto colectivo”. Sabe que es difícil exigirle más a una población con jornadas extenuantes, pero valoró profundamente el esfuerzo comunitario: “es muy valiente la gente que está pues peleando para que existan estas evidencias en bien de la comunidad”. Ante un panorama tan adverso, concluyó la investigadora, “dan esperanza las acciones colectivas en diferentes niveles y frentes”.